Ni contigo ni sin ti, tienen mis males remedios. La pareja según Constelaciones Familiares
POR YOLANDA FUENTE LAGAR
A través de la relación de pareja podemos alcanzar un bienestar y un enriquecimiento personal que probablemente no logremos en otro tipo de relación. Nada puede remplazar la satisfacción, el placer y el crecimiento personal que produce una relación amorosa. Cuando compartimos con otro ser humano la ternura, las esperanzas, la sexualidad y nuestro camino, todo parece más fácil. Pero las relaciones afectivas también son difíciles, de pronto ya no nos satisfacen, ya no cubren nuestras expectativas, nos dejan heridos, desilusionados y deprimidos. Queremos amor y comprensión para toda la vida y de pronto descubrimos que las relaciones de pareja pueden ser altamente perjudiciales para la salud.
El filósofo André Comte-Sponville decía: “Para amar hay que estar dispuesto a asumir dos soledades, la propia y la del otro. Amar significa decirle a alguien: “Sí, te quiero tal como eres, aunque no respondas a mis sueños o a mis esperanzas, el hecho de que existas me alegra más que mis sueños”. Bert Hellinger, creador de las Constelaciones, da otra paso mas diciendo: “Lo perfecto no ejerce ninguna atracción sobre nosotros, descansa en sí mismo, lejos de la vida normal. Únicamente podemos amar lo imperfecto”. Después de más de veinticinco años de trabajo con parejas, él se dio cuenta que muchas mujeres y hombres se encuentran totalmente atados a sus familias de origen, a sus sistemas con implicaciones de varias generaciones atrás.
No llegamos libres a la pareja ni inocentes como pensamos o como la sociedad, a la que pertenecemos, nos quiere hacer creer. Más allá de la idea romántica que traemos, lo que nos encontramos es un montón de implicaciones transgeneracionales que suponen una carga abrumadora para la pareja.
Nuestro paso hacia la relación, implica una renuncia a la infancia y la juventud. Con la relación de pareja se franquea un umbral del que ya no se puede volver hacia atrás. Desde nuestra infancia estamos orientados hacia la relación amorosa, desde nuestra primera relación que ha sido con Mamá y luego con Papá, nuestra alma ya no deja de buscar esa plenitud. Los padres nos dan la vida, el amor, los alimentos, la educación, etc. Pero cuando sentimos que esta primera relación ha sido difícil o creemos que no hemos recibido suficiente atención o suficiente amor, seguimos anclados en una exigencia que nos ata a ellos. Esto nos impide dar un paso real hacia la pareja y si lo damos será siempre desde una posición del niño que espera recibir del otro lo que no recibió en el pasado.
Por otro lado, si tenemos dificultades para aceptar que nuestra familia o nuestro sistema es lo que es, con lo bueno y lo malo, difícilmente aceptamos el sistema de nuestra pareja. Cuando nos enamoramos de una persona, esta tiene raíces distintas, experiencias diferentes y valores, a veces, opuestos, uno de los obstáculos mas grandes que nos encontramos cuando estamos en una relación es la incapacidad de reconocer, valorar y aceptar la familia del otro, renunciando a pensar que nuestra familia es la ideal y que la familia del otro debería de ser como la nuestra. Cuando tenemos problemas para tomar a nuestra familia tal y como es y tomar la fuerza de ahí, difícilmente, por no decir imposible, podremos tomar y aceptar a la familia de la persona de la que nos estamos enamorando tal y como es y, si no aceptamos esto, no estamos aceptando a esta persona en su totalidad. La pregunta seria ¿Cómo podemos construir un futuro juntos cuando nos estamos peleando con nuestro pasado y el pasado del otro?
Desde las Constelaciones, la relación de pareja es una relación entre iguales y, por lo tanto, es una relación condicional, hay un intercambio que tiene que ser equilibrado para que la relación perdure. Cuando uno de los miembros de la pareja siempre quiere dar y no sabe recibir, está debilitando al otro y se esta colocando de alguna manera por encima de él. A veces, nuestra necesidad de dar y de no saber pedir, nada tiene que ver con el amor, más bien con sentimientos de superioridad, de control no resueltos o de una negativa a sentirnos vulnerables en el acto de pedir. Todo esto pone en peligro la relación, cuando la descompensación es muy grande la persona que ha recibido más se va, se aleja y la pareja se rompe.
Otras veces, las relaciones no funcionan por que no hemos cerrado completamente una relación anterior o no hemos colocado a la pareja anterior en el lugar que le corresponde. ¿Qué significa esto? Significa que no podemos cerrar ninguna relación anterior si de alguna manera no nos hemos reconciliado con esa persona, reconciliar aquí significa aceptar que un cincuenta por ciento de la relación fue nuestra responsabilidad y que, aunque no salió bien y hubo dolor, interiormente agradecemos el tiempo y lo que esta persona aportó a nuestra vida. También es importante saber que las relaciones anteriores de nuestra pareja ocupan un lugar que nosotros no les podemos arrebatar y que, gracias a que ya no están, nosotros podemos ocupar un lugar ahora en el corazón y en la vida de esta persona.
El amor se logra a través de la comprensión de los órdenes fundamentales de la vida. El trabajo con Constelaciones Familiares nos brinda la posibilidad de descubrir cómo son estos órdenes y qué nos acerca o nos aleja del amor.
De alguna manera la relación de pareja es un proceso de muerte y vida, de muerte porque entramos en un desprendimiento progresivo de todas las expectativas con las que nos embarcamos en ella, y que vamos soltando dolorosamente a medida que la relación avanza pero también de vida, a la que nos abrimos realmente cuando asentimos “lo que es” y acogemos al otro con todo lo que trae, entonces la relación gana una profundidad y una riqueza que nos da un sentido de trascendencia.
YOLANDA FUENTE LAGAR
Psicoterapeuta Individual y de Grupo.






